La Bandeja Paisa ya no es tan paisa como parece

Martes 13 de Abril de 2021

Según Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), el 27% de los alimentos que se consumen en Colombia son importados,  como es el caso del maíz, del que se importan 4,86 millones de toneladas anuales correspondientes al 70% de todo el maíz consumido en el país.

 

Quizás el plato más emblemático de la gastronomía nacional sea la Bandeja Paisa, que fue catalogada por el fallecido Kendon Macdonald, como el «Plato Nacional» por su extensa presencia en la cocina colombiana. Pues bien, este plato tan característico de nuestra cultura culinaria, es cada vez menos colombiano si tenemos en cuenta que varios de sus ingredientes están siendo importados en cantidades cada vez mayores.

Este es el caso del arroz, un alimento que sirve de guarnición en la casi totalidad de nuestros platos, incluyendo la Bandeja Paisa, y que está siendo importado de países como Estados Unidos, Ecuador, Filipinas y este año también de Tailandia y Vietnam.

Solo entre enero y septiembre de 2015, se importaron 265.685 toneladas de arroz, lo que representó un aumento del 244% en relación con igual periodo del año 2014. Leyó bien, un aumento de más del 200% en relación con el año 2014.

Por si fuera poco, para este año el ministro de Agricultura acaba de autorizar la importación de 200.000 toneladas de arroz con el objetivo de cubrir la demanda nacional ante los efectos del fenómeno del niño en la producción nacional De esta manera, el país continúa aumentando el cupo de importación de este alimento pese a que el consumo se mantuvo estable en los 39,6 kilos anuales por persona, y que la producción nacional aumentó en un 21% en lo corrido de 2015

Pero tal vez el caso más preocupante, es el que afecta al icono gastronómico de la cultura paisa, la arepa. Este alimento tan popular entre los colombianos de la región antioqueña y cafetera, e infaltable en una buena bandeja paisa, se elabora con maíz probablemente importado de Estados Unidos, Canadá o Argentina; pues de las 4,87 millones de toneladas anuales de maíz que demandan los colombianos para el consumo animal y humano, solo se producen en el país 1,10 millones de toneladas; De esta manera, el 77% del maíz que consumimos los colombianos es importado, lo que según algunos analistas nos convierte en el séptimo comprador mundial de este alimento

Incluso en cárnicos, que han sido un sector tradicionalmente fuerte dentro de la producción pecuaria nacional, se importaron en el año 2014 cortes especiales de res, tocinos, filetes de cerdo, ternera y conejo por valor de US$242 millones.

Lo mismo ocurrió con las margarinas y aceites a base de soya, maíz, oliva, cacao y coco, que en los primeros cinco meses de 2015 habían reportado compras por valor de US$203 millones a países como EE.UU., España, Ecuador y Bolivia.

En general, la importación de alimentos no ha disminuido a pesar de la variación en la tasa de cambio. Incluso, según la SAC (SAC), el crecimiento de las importaciones de productos agrícolas y agroindustriales entre enero y noviembre de 2015 fue el más alto de los últimos nueve años, se importaron 6,5 millones de toneladas de cereales, 9% más que las reportadas en 2014, y fue principalmente el maíz, quien contribuyó a ese aumento con un incremento del 16% en sus importaciones alcanzando las 4,4 millones de toneladas.

Esta tendencia se viene registrando incluso desde antes de la caída de los precios del petróleo, cuando el dólar se cotizaba por debajo de los 2 mil pesos. Específicamente,  desde mayo de 2012 cuando se efectuó la firma del TLC con los Estados Unidos, desde entonces la importación de alimentos ha aumentado de manera significativa.

En los primeros seis meses del año 2012, cuando entró en vigor el acuerdo comercial, las importaciones de bienes de consumo crecieron un 14%, dentro de los cuales, destacó el sector de los alimentos y específicamente el azúcar con un aumento del 145%, café 59%, panadería 43%, y carnes y pescados 21%

Desde entonces, nuestra balanza comercial es deficitaria: mientras en el año 2011 las importaciones representaban 47,7% del intercambio comercial, para el año 2012 estas representaban el 51,8%, a partir de entonces, los intercambios comerciales de Colombia con el exterior han sido deficitarios, alcanzando su punto más elevado el año pasado cuando se registró un déficit en la balanza comercial de US$15.907,3 millones FOB

Aunque la tendencia en el aumento de las importaciones de alimentos se vienen registrando desde hace varios años, el Ministerio de Agricultura solo mostró su preocupación ahora, cuando los precios de los alimentos están por las nubes y el sector productivo afronta graves problemas por causa del fenómeno del niño y el aumento en el precio de los insumos.

De esta manera mientras la inflación de enero de este año se ubicó en 7,45%, el IPC de ingresos bajos llegó al 8,01%; esta cifra viene marcada por el desempeño en el precio de los alimentos que en la medida de 12 meses marcaron un incremento de 12,26% [10], por lo que el panorama resulta nefasto para quienes gastan la mayor parte de su salario en alimentación; En otras palabras, podríamos decir que en Colombia resulta más caro ser rico que pobre.

Así pues, el tiempo parece darle la razón a quienes se oponían a la firma de un tratado de libre comercio bajo las condiciones en que se aprobó, incluso desde las negociaciones del acuerdo comercial, diversos sectores advertían los riesgos para nuestra economía y nuestra soberanía alimentaria, predicciones que parecen cumplirse cuando sabemos que al probar una arepa o saborear un trozo de pan, probablemente estemos injiriendo harinas de maíz o trigo, cultivados en Nebraska (EE.UU.) o Alberta (Canadá), a miles de kilómetros de nuestras mesas.

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